La Ambliopía

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Introduzcámonos en el mundo de la ambliopía…

Ambliopía quizás para muchos un nombre desconocido, quizás otros la conozcan como ‘ojo vago’, su etimología indica que viene del griego amblyōpíā ἀμβλυωπία y significa ‘debilidad de la vista’ pero ¿qué es realmente la ambliopía?

En este artículo:

  • vamos a tener un primer acercamiento a la ambliopía,
  • vamos a intentar dar a conocerla,
  • vamos a observar sus síntomas
  • y conocer sus causas,
  • vamos a descubrir cómo tratarla desde diferentes tipos tratamientos
  • y lo más importante, vamos a saber cómo prevenirla

Conociendo la ambliopía…

¿Qué es tener un ojo vago?

La ambliopía se refiere a la disminución en la agudeza visual, donde la agudeza visual del ojo, llamado ambliope o comúnmente conocido como ojo vago o perezoso, no llega al 100% de la visión, aún disponiendo de la mejor corrección óptica y sin haber encontrado ninguna enfermedad que puede desarrollar esta situación, ni tampoco existe ninguna alteración en las estructuras del ojo. Esto es debido a una falta de estimulación visual en una etapa crítica en el desarrollo visual, donde existe una disminución de la agudeza visual sin que haya una lesión orgánica que la justifique.

Aunque la ambliopía suele afectar a un solo ojo, puede igualmente padecerse en ambos ojos, con lo cual en este caso, ninguno de los dos ojos pueden ver al 100%.

 Lo que se desea es que el sistema visual se desarrolle correctamente, es decir que el ojo ambliope, el ojo que tiene problemas de aprendizaje pueda trabajar conjuntamente con el otro ojo.

La persona ambliope tiene dificultades para ver claro, enfocar, mover correctamente los ojos, tener una visión en profundidad y en 3D.

Y de esta forma, los dos ojos no trabajan coordinados, no puede haber una competencia binocular, ya que cada ojo debería proporcionar al cerebro una imagen muy similar, con muy pocas diferencias para que podamos percibir en profundidad nuestro entorno, es decir, el cerebro debería recibir imágenes nítidas y alineadas por parte de los dos ojos y cuando uno de los ojos padece ambliopía, esto no se genera de igual manera.

 En este caso, la imagen que transmite un ojo es bastante distinta a la imagen que genera el otro ojo, el cerebro no es capaz de fusionar esas dos imágenes distintas y como mecanismo de defensa, prefiere suprimir o bloquear la imagen de peor calidad, esa imagen de calidad inferior, es la imagen que genera el ojo ambliope.

 El cerebro ha aprendido a ignorar la imagen que le proporciona ese ojo más débil y favorece al ojo más fuerte o dominante y de esta forma no se confunde con la imagen borrosa o equívoca que le envía el ojo vago, debido al insuficiente desarrollo de la vía nerviosa de este ojo que va hasta el cerebro durante la etapa de la infancia.

Averiguamos que provoca el ojo vago…

¿Cuáles son las causas de la ambliopía?

 La falta de estimulación en uno de los dos ojos provoca que un ojo se utilice más que el otro y esto puede ser debido principalmente por tres causas:

  • Estrabismo: cada ojo va en una dirección distinta, es decir hay una desviación que puede darse por problemas musculares o problemas congénitos. Hay veces en que la desviación no se observa estéticamente,  ya que su grado es muy pequeño, pero a nivel funcional está dando igualmente problemas, y ésta sólo se observa cuando se realizan las pruebas pertinentes.
  • Anisometropía: se trata de un problema refractivo donde la graduación entre los dos ojos es muy distinta, por lo que uno de los dos ojos domina y el otro se deja dominar, ya que nos encontramos ante una diferencia muy elevada de dioptrías entre ambos, lo que supone que cada retina dispone de imágenes muy distintas.
  • Cataratas: cuando alguna de las estructuras que permite llevar la luz hasta la retina no es totalmente transparente.

Observamos los síntomas…

¿Cuáles son los síntomas del ojo perezoso?

 La ambliopía puede venir acompañada por varios síntomas tales como:

  •  visión deficiente en uno de los ojos, lo cual suele provocar dolor de cabeza;
  • también puede provocar el hecho de entrecerrar, parpadear excesivamente o cerrar uno de los ojos para poder ver mejor;
  • dificultad para ubicar objetos en el espacio, debido a una deficiencia en poder detectar la profundidad;
  • dificultad en el equilibrio;
  • y el síntoma, en algunos casos, más evidente, la desviación de uno de los ojos hacia adentro o hacia afuera.

 Aunque también es cierto, que en algunos casos la ambliopía no es evidente sino se realiza un estudio visual, ya que puede pasar inadvertida fácilmente.

Y si lo tratamos…

¿Cómo puede tratarse la ambliopía?

Es importante poder corregir la ambliopía y si es posible, tratarla durante la etapa anterior a los 7-8 años de edad, ya que es ésta la etapa de mayor plasticidad cerebral.

 Ya entraremos más adelante en profundidad sobre el tema que abarca la forma de abordar el tratamiento de la ambliopía, debido a la controversia que ello conlleva por parte de los distintos profesionales, pero nos gustaría comentar brevemente en qué consisten los tratamientos más utilizados.

  •  La forma más extendida y conocida de tratar el ojo ambliope es la oclusión del ojo dominante con la ayuda de un parche ocular, la mayor parte de oftalmólogos indican que tapando el ojo que envía la imagen nítida al cerebro, provoca que el ojo débil o vago ‘deba realizar todo el trabajo’ y eso conlleva que gane en agudeza visual ya que el cerebro solo dispone de su referencia para reconocer la visión.
  •  Existen otros métodos, en caso de no aceptación del parche, que dificultan la visión del ojo dominante temporalmente, como la dilatación del mismo con atropina o la utilización de los filtros penalizadores de Bangerter sobre el cristal de las gafas.
  •  Otra alternativa, son los ejercicios de terapia visual para poder rehabilitar el ojo ambliope, se trata de un conjunto de técnicas que enseñan a los dos ojos a trabajar de manera conjunta. No olvidemos que debido a la ambliopía, el cerebro dispone de dos imágenes que le vienen de cada uno de los ojos y lo que éste hace es intentar unir estas dos imágenes, pero al disponer de una imagen con una calidad inferior y otra mayor, lo que hace es quedarse con la mejor y desechar la otra, por lo que es necesario trabajar en la coordinación de los dos ojos para poder tener una buena visión binocular.

 No podemos olvidar que posiblemente también, se dispondrá será de unas gafas con una graduación adecuada para poder empezar el tratamiento.

 Ya a partir de los 6 meses es posible realizar una primera valoración para poder evaluar la graduación y la desviación.

 Por lo tanto, para empezar a tratar la ambliopía lo haremos en dos fases: la primera, corrigiendo los problemas de visión; y la segunda, reeducando la conexión entre el ojo y el cerebro.

 Como comentamos anteriormente, existen distintas opiniones en cómo abordar la ambliopía y desde qué tratamiento hacerlo.

Lo ideal es conocer el gran abanico de posibilidades tratamientos que existen para tratar el ojo vago y decantarnos por la que más se adhiere a nuestra situación, consultando y teniendo cerca a un profesional de nuestra confianza que nos guíe y confíe igualmente en el tratamiento que hemos escogido para tratarla.

No siempre habrá que tomar un solo camino o tratamiento, sino que también cabe la posibilidad de combinarlos y hacer que varios tratamientos evolucionen de manera conjunta.

Prevenimos…

¿Cuáles son las medidas preventivas que previenen el ojo vago?

 Lo más importante es acudir a una revisión rutinaria oftalmológica con el fin de poder detectarlo a la mayor brevedad posible, ya que como indicamos anteriormente, al tratarse de una patología que se genera durante los primeros años de vida, durante el periodo de aprendizaje de la visión, es necesario poder tratarlo cuanto antes.

 Cómo comentamos, en ciertos casos es fácil que pueda pasar desapercibido, ya que al tratarse de una patología que se desarrolla en la etapa infantil, el niño no tiene ninguna referencia de cómo es ‘ver bien’ por lo que para él la visión es normal, en la forma en la que él la percibe.

 Éste puede llegar a ser un tratamiento que conlleva un largo y tedioso camino para el niño que lo padece y también para sus padres, pero es importante que exista por parte de ambos un alto grado de compromiso y cumplimiento ya que de ello depende el éxito del mismo.

Y para acabar…

 A modo de conclusión, diremos que no importa en qué momento nos encontremos nosotros ahora, lo importante es saber dónde estamos y hacia dónde nos dirigimos, acabamos de encontrar una base y ahora conocemos sus principios, podemos seguir analizando las distintas alternativas en profundidad y finalmente, elegir el tratamiento que mejor se adapte a nuestra situación y a nuestro caso en particular.

Cuanto antes actuemos, más probabilidad de éxito tendremos, la motivación y el grado de compromiso son también grandes protagonistas y no debemos olvidarnos de ellos en ningún momento.

Tanto si somos padres y a nuestro hijo acaban de detectarle un ojo vago o lo sufrimos nosotros mismos todavía como adultos o bien tenemos un pequeño que desconocemos si lo puede padecer, esperamos que esta información haya podido ser de utilidad.

 

 

 

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